
Hoy podemos encontrar ya, afortunadamente, en bancos de datos de la red como Wikipedia este nuevo concepto que, sin duda alguna y como preconiza este autor y esta Web, será la base inmediata de la formación no ya tan futura en tanto que está llamando a las puertas. Así, se define por dicha enciclopedia virtual como:
“La relación entre las ciencias que estudian el funcionamiento del cerebro y la cultura, entendida esta como: los conocimientos, la historia, las costumbres, las ideas y valores de los humanos y sus manifestaciones en cualquier expresión social, científica, artística, filosófica, moral o religiosa, etcétera.
La Neurocultura tiene como principal exponente que todo lo que crea el ser humano se genera en el cerebro, desde las funciones más primarias resultado de la evolución de millones de años hasta las expresiones superiores como el arte, el pensamiento religioso o el pensamiento científico. Por lo tanto, el entendimiento que relaciona el hecho biológico del cerebro con el resultado de los procesos del mismo, da lugar a una forma de explicar el modo en que el ser humano responde a su entorno en todas sus expresiones, cualquiera que estas sean.
El estudio del ser humano ha sido analizado por muchas materias científicas y humanísticas, como la filosofía, sociología, antropología, psicología, teología, ética, jurisprudencia y un largo etcétera. Los actuales conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro hacen que todas éstas disciplinas no puedan obviar que es el cerebro el que las crea y organiza los pensamientos, que dan lugar a los datos, deducciones, estructuras, leyes y, en definitiva, al contenido que las constituyen.
La Neurociencia, junto con las ciencias humanísticas y científicas conforman un nuevo nivel de estudio, que dará lugar a una Reevaluación de algunas disciplinas y al enriquecimiento de todas.
De acuerdo con este acercamiento, en el que se une la Neurociencia y el resto de disciplinas humanísticas y científicas, resultan nuevos términos que las relacionan, por ejemplo; se nombra la NeuroEconomía, NeuroFilosofia, NeuroÉtica, NeuroTeología, NeuroEstética, NeuroCognición o NeuroEducación.... Cualquier materia es susceptible de ser relacionada con las neurociencias.
Da igual la sociedad cultural de que se trate. El funcionamiento del cerebro tiene características comunes a todas las sociedades y razas de la tierra. Éstas características han sido comprobadas mediante técnicas de resonancia magnética y se ha verificado que las emociones o sentimientos relacionados con la moral, el amor, el placer... se activan en las mismas áreas cerebrales independientemente de la sociedad o raza del individuo, diferenciándose sólo en la medida que las distintas culturas interpreten los hechos, modos de vida, o arraigos morales de una forma u otra” (sic)
Ya salió a la luz este concepto en la excelente Edición de 2007 del libro Neurocultura, de Francisco Mora, Doctor en Medicina por la Universidad de Granada y Doctor en Neurociencias por la Universidad de Oxford en el que trata de forma concisa y precisa qué es este nuevo concepto naciente y qué puede suponer a futuro. Le siguen autores no menos importantes, como es el caso de Sergio Cardona que en 2008 inaugura el parqué bibliográfico con su obra Neuromanagement, dicente de igual modo acerca de lo que ya hoy viene siendo algo de cuño común.
Sorprendente desde luego el hallazgo de parte de F.J. Rubia, Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y que también lo fue de la Universidad Ludwig Maximillian de Munich, así como Consejero Científico de dicha Universidad en el texto leído por él en el encuentro de bloggers de Tendencias21, celebrado en Madrid el pasado 21 de noviembre y editor del blog Neurociencias de Tendencias21 en donde pone el dedo en la llaga al enunciar que la libertad es una ficción cerebral, véase su obra El cerebro nos engaña.
Y ello no queda ahí pues cita: “Por eso en Alemania algunos especialistas están reclamando la revisión del código penal para adecuarlo a los resultados de la neurociencia. Y aunque sigamos encarcelando a los que violen las leyes, cambiará la imagen que tenemos tanto de esos criminales como de nosotros mismos”
Tal vez vaya siendo hora, fundamentalmente de todos aquellos preocupados y dedicados a la filantropía y praxis de la formación de las personas, de escuchar la obligación de reinventar la Formación dedicando unos minutos u horas a estos ecos que, como anuncia ya la descriptiva de Wikipedia “La Neurociencia, junto con las ciencias humanísticas y científicas conforman un nuevo nivel de estudio, que dará lugar a una Reevaluación de algunas disciplinas y al enriquecimiento de todas”
Y entre tanto Neuro, ¿ porqué no NEUROFORMACIÓN ? El autor que suscribe acuña este nuevo término intentando avanzar un paso más enriqueciendo además el concepto con el adjetivo “holográfico” añadiendo al acervo Neurocultura – Neuroformación, la connotación, de manos de la Física Teórica, del comportamiento de determinadas partículas subatómicas ganando más en la comprensión del funcionamiento del cerebro y por tanto, de la mente. Funcionamiento que se predica expansivo y no localizable (en todos sitios y en ninguno concreto) por cuanto es característica peculiar del comportamiento de las partículas en su función de onda.
Convenientemente tratada desde la ciencia esta facultad, estamos ya en el momento de entender, con paso de gigante, el cómo y el porqué de antaños enigmas.
No podemos ni debemos desoir que es tiempo ahora del paso de la era einsteniana a la era cuántica en un salto de dimensiones y consecuencias que seguro, no nos van a dejar indiferentes.
Nuestro sistema penal, como el de muchos otros países, pivota sobre el concepto de VOLUNTAD y yo planteo: ¿ qué ocurriría si se constata, como ya se avanza, que no tenemos tal voluntad ?.
Desde luego, merece la pena ponerse manos a la obra.
Ricardo Buenache
Licenciado en Derecho
Directivo Público
Formador-Coach
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| LA CULTURA DEL SIGLO XXII.pdf | 69.69 KB |
