FORMACIÓN DEL FUTURO: UN VIAJE AL INTERIOR

Autor: Ricardo Buenache Moratilla

Desde el momento en que nacemos, en un caso, y superada la mayoría de edad legal, en otro, el derecho y la sociedad marcan a fuego en la persona el sello de tenencia de dos capacidades trascendentales para la convivencia: capacidad jurídica y capacidad de obrar. Ambas compendian ser sujeto de derechos y obligaciones y actuar válidamente en el tráfico jurídico o lo que es lo mismo, un visado de validez para circular en Sociedad.

Infiero que cualesquiera estadistas suponen para ello que se cuenta con la formación adecuada, esto es, en primera línea, la obligatoria y parental y en segunda la que en forma de derechos y obligaciones se determina para empleados y empleadores. En ambos casos, dicho sea de paso, el importe que económicamente supone, alcanza cifras escalofriantes que por buenas debieran darse si es que de “educación” estuviéramos hablando.

Harvard y Boston sirven de ejemplo de buen hacer entre otros muchos, con el Proyecto Zero y el alumbramiento de uno de sus excelsos investigadores y docentes, preocupados por la educación, como es el Sr. Gardner quien desde 1983 ya nos ilustró seriamente sobre el mundo de las capacidades con su teoría en el trabajo que denominó Frames of Mind que le valió el Premio de Educación Grawmeyer de la Universidad de Louisville. A partir de entonces, el inefable reino de la inteligencia atribuído al Coeficiente Intelectual (CI) empezó cuando menos a desmoronarse. Detengámonos un momento en su teoría:

La inteligencia no es una cantidad que se pueda medir con un número como lo es el CI.

La inteligencia es la capacidad de ordenar los pensamientos y coordinarlos con las acciones. La inteligencia no es una sola, sino que existen tipos distintos. Nuestro sistema para implementar las inteligencias múltiples está dedicado a estimular las potenciabilidades en los niños en un clima activo y afectivo como lo exige el siglo XXI.

Es conocido fundamentalmente por su teoría de las inteligencias múltiples, que señala que no existe una inteligencia única en el ser humano, sino una diversidad de inteligencias que marcan las potencialidades y acentos significativos de cada individuo, trazados por las fortalezas y debilidades en toda una serie de escenarios de expansión de la inteligencia.
La teoría básica sobre las inteligencias múltiples puede resumirse en las siguientes palabras: Cada persona tiene por lo menos ocho inteligencias, habilidades cognoscitivas. Estas inteligencias trabajan juntas, aunque como entidades semi-autónomas. Cada persona desarrolla unas más que otras. Diferentes culturas y segmentos de la sociedad ponen diferentes énfasis en ellas.

  1. Lingüística. En los niños se aprecia en su facilidad para escribir, leer, contar cuentos o hacer crucigramas.
  2. Lógico-matemática. Se aprecia en los menores por su interés en patrones de medida, categorías y relaciones. Facilidad para la resolución de problemas aritméticos, juegos de estrategia y experimentos.
  3. Corporal y kinéstesica. Facilidad para procesar el conocimiento a través de las sensaciones corporales. Deportistas, bailarines o manualidades como la costura, los trabajos en madera, etc.
  4. Visual y espacial. Los niños piensan en imágenes y dibujos. Tienen facilidad para resolver puzzles, dedican el tiempo libre a dibujar, prefieren juegos constructivos, etc.
  5. Musical. Los menores se manifiestan frecuentemente con canciones y sonidos. Identifican con facilidad los sonidos.
  6. Interpersonal. Se comunican bien y son líderes en sus grupos. Entienden bien los sentimientos de los demás y proyectan con facilidad las relaciones interpersonales.
  7. Intrapersonal. Aparecen como introvertidos y tímidos. Viven sus propios sentimientos y se auto motivan intelectualmente.
  8. A estas siete líneas de inteligencia, inicialmente descritas (1983), Gardner añadió posteriormente una octava, la inteligencia naturalista o de facilidad de comunicación con la naturaleza.

La diversificación del desarrollo cognitivo que preconiza la teoría de las inteligencias múltiples ha venido a indicar líneas de acción pedagógica adaptadas a las características del individuo, modos de comunicación más eficaces y aplicaciones tecnológicas con un grado de conectividad adecuado al perfil intelectivo de sus usuarios.

Para Gardner, la inteligencia natural (CI) no es un sustrato idéntico de todos los individuos, sino una base biopsicológica singular, formada por combinaciones de potencialidades múltiples que no siempre se despliegan como consecuencia de una educación estandarizada que no distingue los matices diferenciales del individuo.

En términos de mediación cultural e informativa esta disección de las capacidades perceptivas y, consecuentemente, de las demandas intelectivas permite explorar nuevas vías de acercamiento a los llamados públicos objetivos, generalmente descritos mediante parámetros sociológicos y de acuerdo con los intereses del emisor o de quienes usan los soportes. El análisis de la recepción a partir de las potencialidades perceptivas e intelectivas sugiere una relación nueva entre el creador del mensaje y la audiencia.

Gardner estudia asimismo el liderazgo, cómo se forma éste y su relación con las modas, con la diseminación de las actitudes a través de la comunicación. Es inimaginable un líder que no comunique bien, que no transmita los valores que le sustentan ante la opinión pública, pero también que sepa describir estrategias de comunicación que le hagan llegar a públicos heterogéneos y especializados, esto es, que tenga en cuenta la naturaleza diversificada de las mentes perceptivas, su sensibilidad y desarrollo cognitivo.

Hasta aquí, todo en orden ahora bien, si echamos un vistazo a los curriculos que sustentan la pedagogía bien de España o de la mayor parte de países, quedaremos asombrados ante la práctica “ausencia” de base objetiva y estratégica para el fomento de las capacidades que resultan conocidas; a sensu contrario, encontramos que básicamente aquéllos se soportan en pos de la estimulación de dos capacidades: lógico-matemática y lingüística, y en contados casos, una reciente apuesta por elevar algo más el modelo.

Siendo esto así podríamos llegar a dos rápidas conclusiones: el escaso interés y respeto mostrado hacia los investigadores y la estrategia o ignorancia de que no aprendamos más.
Tras este bagaje desde la más tierna infancia hasta la edad “adulta” amén de que a ninguno se nos pide opinión, de repente: la gestión de la autonomía y el mercado de las competencias. ¡ Casi nada ¡, de bruces depositados en la civilización aparente en la que subyace la jungla para la cual, el kit de supervivencia resulta, cuando menos, muy escaso. Es plausible pensar que lo más probable es que acabemos devorándonos los unos a los otros en un puro instinto de supervivencia que no de capacidad.
Ahora, guiémonos por la etimología y saboreemos la paradoja cuando la comparamos con la realidad:

El verbo educar posee una doble etimología que corresponde al significado que se dé al prefijo “e-”. La desinencia “-ducar” viene del verbo latino ducere que significa “conducir”. Educar significa “conducir hacia afuera”, “sacar desde adentro”, al modo de “ex-presar”, más que conducir hacia adentro o poner algo que está afuera dentro del hombre o de su mente. En este caso, se hace referencia a otra ruptura: la ruptura con el significado que privilegia el acto de transmitir, y su contrapartida: el acto de recibir e incorporar; lo que, de paso, pone en cuestión una perspectiva narrativa, “bancaria” y también tecnicista de la educación (Freire, 1970).

Nada más que añadir a lo que es evidente pero sí me viene a la mente una pregunta: si esto es así, ¿ qué hacemos ?. Nos encontramos plenamente activos en el juego de la vida sin conocer sus reglas y más grave aún, privados de los elementos básicos para jugar. ¿ Podemos afirmar, desde este panorama, consecución de principios tan traídos y llevados como eficacia y eficiencia ?, parece que la respuesta más coherente es no.

No obstante aun no está todo perdido: retomemos a los clásicos, Platón, Aristóteles, el Trivium y el Quadrivium, base inicial de la composición de la estructura pedagógica en la antigua Grecia y en la Edad Media, estas sublimes siete artes liberales, base del conocimiento universitario. Por ello, no hay que inventar nada eso sí, no desoir a los científicos e investigadores que para eso están, o al menos así lo pienso yo, para aportar ciencia y progreso al progreso. Véase la coincidencia de estas “siete artes liberales” con los postulados de Gardner: causalidad.

Desde mi posición de directivo y ante la dificilísima tarea de gestionarme y gestionar grupos de trabajo, me he planteado esta cuestión con seriedad cuando tras muchas horas de dedicación y coste elevado en formación tras una educación general y universitaria, sigo requiriendo la búsqueda del manual de instrucciones llegando a la siguiente conclusión: no se ha editado.

El esfuerzo realizado desde la parte más social y humanísta no es desde luego, desdeñable. Ante este vacío, la tendencia del hombre, sabio por naturaleza, es dotarlo de contenido. Así, han surgido hipótesis, teorías y un largo etcétera que con mayor o menor fortuna han ido rellenando los anaqueles de esta nuestra pastelería.

Inteligencia Emocional, Programación Neurolinguística, Lenguaje no verbal, Coaching, Técnicas de asertividad, de empatía, Autoayuda… sirven innegablemente como herramientas de progreso no obstante la complejidad del ser humano demanda algo más, mucho más.

Eso sí, sigue dando igual que científicos serios y abnegados pongan sobre el tapete el producto sensato de su esfuerzo, qué más da, ya se les oirá más adelante, cuando el coste haya llegado a límites insospechados y cuando estemos desesperados, entonces, empezaremos a oir. Que más da los estudios de los prestigiosos neurobiólogos Michael Persinger o Vilayanur Ramachandran y de la física cuántica Danah Zohar o la hipótesis del microbiólogo Dean Hamer, responsable del Centro de Genética del Instituto Nacional de Investigación sobre el Cáncer de EEUU y el cromosoma 10 como variante del gen V-MAT2.
No es este el lugar ni seré yo quien otorgue validez o no a tesis e hipótesis si bien, es un hecho que investigación y desarrollo social apenas si se tocan tangencialmente, entonces, ¿ qué es y para qué sirve el conocimiento sino para el progreso de la humanidad ?, ¿ podríamos afirmar que sabemos leer y escribir o que sólo sabemos deletrear ?.
La analogía y la anagogía han de servirnos para deducir más allá de lo que nos es dado como evidente, manifestación que siempre ha de ser prudente, de la evolución y que siempre ha sido así en la historia de los grandes pensadores. Por ello y yendo al aporte de soluciones que no de más oscurantismo y obstáculos, hoy día tenemos elementos de base suficientes para empezar a cuestionar de forma seria que se hace necesaria en primer lugar la reforma de los sistemas educativos y para los que ya comenzamos la carrera de fondo, una conveniente re-educación a través de la formación holística como elemento de obligado cumplimiento público y privado que, entre otras cosas y en respeto al gasto público, ha de llevarse a cabo del modo más eficiente que no eficaz.
Es mi personal opinión, que tal vez no sea prudente especular con metodologías quiméricas que prometen el porvenir sin otro ánimo que el de mancias mal denominadas, pero sí dar a conocer desde esta nueva perspectiva globalizante, formar a las personas en todos aquellos elementos y aspectos básicos de los que simplemente se nos ha privado y que coadyuvarán a formar una mente más completa susceptible por sí misma de re-velar gran parte de lo que hoy, con una creciente y aguda miopía, no podemos alcanzar a ver.

Iniciar una necesaria comunión de la ciencia con las humanidades tal vez sea una palanca para mover el mundo.

He aquí donde me sitúo y reflexiono al leer y releer a David Joseph Bohm, físico cuántico americano que hizo importantes contribuciones en los campos de la física teórica, la filosofía y la neuropsicología y su teoría sobre el paradigma holográfico. Si a ello unimos la base experimental del Neurocirujano de la Universidad de Stanford, California, Karl Pribram, creador de la teoría del modelo holográfico del cerebro quien desde fines de la década del sesenta ha venido divulgando su pensamiento, complementado con las visiones de investigadores de la talla de Stanislav Grof, entre otros, estaríamos en posición cuando menos de prestar atención a nuevos hechos que podrían ser susceptibles de sustentar un nuevo mapa formativo que no adoctrinador en aras del conocimiento y potenciación de determinadas capacidades.

En su obra Los lenguajes del cerebro, Pribram manifiesta:

"En la esfera holográfica, cada organismo representa de alguna manera el universo, y cada porción del universo representa de alguna manera a los organismos dentro de ella".

"Hasta ahora, los científicos apenas están familiarizados con el orden implicado, que, sin embargo, parece que lo exploraron experimentalmente los místicos, psíquicos y otros que ahondaron en los fenómenos paranormales. Si las reglas para 'sintonizar' con la esfera holográfica, implícita, pudieran hacerse más explícitas, tal vez podríamos llegar a algún acuerdo acerca de lo que constituye el orden básico primario del universo".

“Holos” es un término procedente del griego que significa “todo o completo” por ello el que suscribe, acuña un nuevo concepto como premisa para la formación del futuro: Holoformación. Como un modo o forma ordenada de hacer las cosas se estima la denominación de Método FH (Formación Holográfica –blended en recuerdo al origen de la misma- y semánticamente Holoformación en orden a situar la precitada en una perspectiva omnicomprensiva en un afán sinonímico de conocimiento global).

Hoy día somos ya observadores y receptores a nivel formativo de conceptos como la mayéutica, la ontología, la ironía, el razonamiento inductivo o el intelectualismo ético que no son otra cosa que conceptos pre-existentes que han sido sabiamente rescatados de las profundidades aportando nueva luz y puntos de apoyo al progreso.

La Holoformación consiste simplemente en un resumen, un proceso extractivo de los elementos básicos del conocimiento humano paralelos a las artes básicas que ya demostraron su efectividad: el concepto de arte liberal, heredado de la antigüedad clásica, hace referencia a su cultivo por "hombres libres" en oposición a las "artes serviles". El término artes liberales designaba los estudios que tenían como propósito ofrecer conocimientos generales y destrezas intelectuales antes que destrezas profesionales u ocupacionales especializadas, las llamadas Artes Manuales, Artes Menores.

Fueron recopiladas por el escritor Martianus Capella en el año 400 dC, en su Satyricon, o De Nuptiis Philologiae et Mercurii et de septem Artibus liberalibus libri novem.

En el Medioevo la iglesia adoptó su enseñanza.

Es un tema muy utilizado en la iconografía medieval.

Las siete artes liberales que se enseñaban en la antigüedad comprendían dos grupos de estudios: el trivium y el quadrivium. Eran éstas (acompañadas de su materia principal en latín):

  • la gramática, lingua "la lengua";
  • la dialéctica, ratio "la razón";
  • la retórica, tropus "las figuras";
  • la aritmética, numerus "los números";
  • la geometría, angulus "los ángulos";
  • la astronomía, astra "los astros";
  • la música, tonus "los cantos".

Durante la Edad Media, las artes liberales conformaban la parte central del currículo de las universidades. Alcuino, consejero intelectual de Carlomagno, las adoptó como base de la reforma escolar llevada a cabo durante el periodo del Renacimiento carolingio. En las teorías educativas medievales el quadrivium seguía el trabajo preparatorio del trivium. Aunque el esquema de trivium y quadrivium se conoce a veces como "educación clásica", se corresponde fundamentalmente con un desarrollo medieval que llega a los siglos XII y XIII.

El espíritu que inspira esta nueva metodología es desde luego, adogmático; simplemente se trata de ofrecer aquellas partes básicas del puzzle que no han sido dadas y que recopilarlas a la edad adulta requeriría de un ejercicio prolijo y que es el que resume el nuevo método. Con una digamos, mayor completitud de conocimiento, siempre de manos de la ciencia y por tanto entendible y aprehensible por la razón, la persona destinataria tendrá cuando menos, muchos más elementos de análisis y por tanto de conformación de un propio pensamiento crítico vs pensamiento heredado.

Como quiera que la denominemos: axioma, máxima, sentencia, apotema, aforismo y sin enjuiciar aquí su autoría, la supuestamente relatada en el Templo de Delfos “Conócete a ti mismo –gnosti te autun- y conocerás el Mundo y a los Dioses” puede y debe servirnos para ir más allá del punto dado, reflejando igualmente la necesidad de un conocimiento holístico. Como meras curiosidades y sin que esta cita suponga apología exegética alguna no obstante otorgando el respeto y seriedad que cuando menos merece la sabiduría, textos ancestrales relatan en lenguajes que podríamos calificar de encriptados reflexiones cuyo sentido íntimo y último parecen apuntar a conclusiones parecidas en la simbiosis conocimiento-evolución, así, en San Juan 8,32 se expresa “la verdad os hará libres”; si navegásemos por el Tripitaka Búdico, el Zend Avesta Zoroastriano, los Vedas del Hinduismo, el Corán Musulmán, el Tao Te King Taoísta o los Cuatro Libros de Kung-Fu Tse, las manifestaciones y reflexiones se repiten. Una simple anécdota sobre muchos de los significados que no conocemos, el de religión, del latín re-ligare, volver a unir…

Por ello y retomando a Garnerd para concluir, más concretamente en lo que se refiere o afecta a la inteligencia intrapersonal, aquel gnosti et autun hoy es más posible si acercamos el conocimiento venido de manos de la ciencia sobre nosotros mismos, nuestro funcionamiento, nuestro cerebro, nuestra mente. Siendo capaces de relacionar las partes con el todo, obtendremos en primer lugar una básica y trascendente contextualización de la persona en el saber y, en última instancia, el significado que obtendremos será pura anagogía cuyas conclusiones, hablando poéticamente, supondrán un salto cuántico en el progreso de cada persona y de la sociedad en general en relación al momento en que nos encontramos y ante unas herramientas que si bien loables, necesitan de un nuevo punto de apoyo para mover el mundo, rememorando a Arquímedes en aquel lejano siglo III aC ante el Rey Hieron II de Siracusa.

Hoy han cambiado mucho las cosas, ¿ o no tanto en lo que a progreso del conocimiento de la mente se refiere ?, manifestemos el debido respeto y consideración para con nuestros científicos, oigámosles; en lo que se refiere al punto de apoyo lo serán aquéllos que tienen las responsabilidades y medios para, cuando menos, ver para creer vs creer para ver en nuevos porqué no, arquetipos sistémicos que nos lleven por un viaje interior, íntimo, allende las profundidades de lo endógeno, cuyo placer será el redescubrirnos para volver de esa resiliencia o renacimiento cual Ave Fénix, más dispuestos y preparados para ahora sí, entender y conseguir la eficiencia.

Madrid, a cinco de abril de dos mil nueve.

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